DHHerrero Conesa

Del P&L a las estrellas

4 min de lectura#Ciencia ficción#La Vigilia#Liderazgo

Paso el día entre presupuestos y desviaciones. Por qué un director general acaba escribiendo su primera novela de ciencia ficción: La Vigilia.

Del P&L a las estrellas

Paso buena parte de mi semana delante de una cuenta de resultados. Presupuesto frente a real, desviaciones por canal, márgenes, caja. Es mi oficio y me gusta. Por eso, cuando cuento que acabo de publicar una novela de ciencia ficción, la reacción suele ser la misma: una ceja levantada y un «¿tú?».

Sí, yo. Y quiero explicar por qué no es tan raro como parece.

Dos aficiones que se parecen más de lo que crees

La ciencia ficción me acompaña desde mucho antes de saber qué era un EBITDA. Siempre me ha atraído lo mismo de ella: no habla del futuro, habla de nosotros. Coge una pregunta incómoda, la lleva a otra escala y te obliga a mirarla sin las excusas de siempre.

Con los años he descubierto que mi trabajo hace algo parecido. Un presupuesto es, en el fondo, una historia sobre lo que va a pasar. Luego llega la realidad, mides la desviación y tienes que decidir qué parte del relato era cierta y cuál te contabas para quedarte tranquilo.

Proyectar, medir y corregir. Lo aplico cada mes en la empresa, y resulta que también sirve para construir un mundo que no existe.

Por qué escribir, y por qué ahora

Durante mucho tiempo tuve la idea de esta novela aparcada, como esos proyectos que siempre quedan para «cuando haya tiempo». Nunca lo hay. Al final hice lo mismo que hago con cualquier proyecto en la empresa: lo partí en piezas, le puse una estructura y empecé a avanzar un poco cada día.

  • Tres partes y veintitrés capítulos.
  • Un prólogo y un epílogo.
  • Un apéndice con los personajes, las especies y los lugares, porque soy incapaz de trabajar sin un buen anexo.

Escribir me ha enseñado algo que no esperaba: la disciplina que exige una novela es muy parecida a la que exige dirigir. Hay días brillantes y días en los que solo toca avanzar. Lo que marca la diferencia no es la inspiración, es la constancia.

De qué va La Vigilia

La Vigilia empieza con una pregunta sencilla: ¿y si la humanidad no fuera la protagonista de su propia historia?

En la novela, la humanidad acaba de ser admitida en la Concordia, una alianza de especies que se extiende por tres galaxias: Andrómeda, el Triángulo y nuestra Vía Láctea. Nadie espera gran cosa de nosotros. Somos una especie joven, de vida breve, con cuerpos frágiles y una tecnología tosca. Un miembro más al que proteger.

El encargo de vigilarnos recae en un veterano cronista del Registro, la crónica oficial de la Concordia, que solo admite hechos. Su misión parece un destino menor: observar a los recién llegados durante sus primeros años en el Atrio, la gran asamblea de la alianza, tomar nota e informar. Y, sobre todo, no intervenir.

Pero desde el borde del territorio conocido avanza algo que ya ha borrado civilizaciones enteras. Mientras la Concordia se prepara para lo peor, el cronista empieza a sospechar que lleva años mirando en la dirección equivocada.

Es una épica militar, pero contada desde el otro lado: por alguien que creía conocernos.

Lo que de verdad me interesaba contar

Elegí un narrador que no es humano porque quería mirarnos desde fuera, con la distancia de quien analiza datos sin conocer a las personas que hay detrás. Esa distancia me resulta familiar. En dirección pasa a menudo: los números te cuentan una parte de la historia, pero si te quedas solo con ellos te pierdes lo importante.

Hay una frase en la novela que resume bien esa tensión:

El Registro no juzga. El Registro recuerda. Juzgar es tarea de los que vienen después.

Me gusta porque separa dos cosas que solemos mezclar: registrar lo que ocurre y decidir qué significa. Un buen cuadro de mando hace lo primero. Lo segundo sigue siendo trabajo nuestro.

Lo que me llevo

Publicar La Vigilia me ha recordado que los perfiles no son compartimentos estancos. Se puede pasar la mañana revisando una desviación de margen y la noche escribiendo sobre una alianza de tres galaxias. Las dos cosas se alimentan: la gestión me ha dado método para escribir, y la ficción me ha dado perspectiva para gestionar.

Si te gusta la ciencia ficción, o simplemente tienes curiosidad por ver qué sale de la cabeza de un director general cuando apaga el Excel, La Vigilia ya tiene su sitio en la sección de libros de esta web.

Y si alguna vez has aparcado un proyecto personal esperando a tener tiempo, te doy el consejo que me di a mí mismo: no esperes. Pártelo en piezas y empieza por la primera.

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